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miércoles, 20 de noviembre de 2013

El perdón

Una de las escenas que más me conmueven de esta maravillosa película, es cuando Rodrigo Mendoza, interpretado por Robert de Niro, recibe el perdón de los guaraníes.

Robert de Niro, interpreta en la película "La Misión", a un mercenario y traficante de esclavos, que siempre ha considerado a los indígenas como animales salvajes. Los guaraníes le conocen porque a menudo se interna en la selva para darles caza. A la vuelta de una de sus cacerías, descubre que su mujer tiene una aventura con su hermano pequeño y se ha enamorado de él. Rodrigo en un ataque de celos, se bate en duelo con su hermano y acaba matándolo. Después de este suceso se da cuenta que está solo, que ha perdido a los dos seres que más amaba por egoísmo, y que todo el dolor que ha causado solo le ha proporcionado infelicidad. El padre Gabriel, que es un jesuita bondadoso, se compadece de él y le convence que vaya con él a la misión que ha fundado en medio de la selva, él cree que si va con el allí podrá redimirse. La verdadera misión del padre Gabriel, que es un buen hombre, es salvar a los indios de la esclavitud y de las disputas territoriales, entre los españoles y los portugueses, que pretenden repartirse las tierras de los guaraníes, con la excusa de que solo son salvajes con apariencia humana.  


Una de las escenas más conmovedoras….

Después de recorrer la selva junto con el padre Gabriel y otros acompañantes, acarreando sobre su espalda un lastre (un fardo cargado con todo tipo de objetos pesados que no tienen ninguna utilidad en el viaje hacia la misión), que acarrea voluntariamente como penitencia por el dolor que ha causado, Rodrigo Mendoza logra subir a lo alto de las cataratas, a duras penas, y después de haber sufrido caídas, golpes y todo tipo de percances. En lo alto de  las cataratas se encuentra frente a los indios guaraníes, que en primer momento reaccionan con crispación. Uno de los guaraníes toma un cuchillo y se acerca a Rodrigo poniéndoselo en el cuello. Rodrigo se muestra inmutable, a la espera de lo peor, parece pensar que no le importa morir si así repara todo el daño que les ha causado. Pero la escena da un giro cuando de repente, el indio coge la soga que lleva Rodrigo sobre su hombro y la corta con el cuchillo. El fardo que lleva arrastrando penosamente Rodrigo durante todo el viaje por la selva, cae por el precipicio de las cataratas perdiéndose en el fondo. En ese momento Rodrigo conmocionado comienza a llorar, el indio le acaricia y el padre Gabriel sonriendo, abraza calurosamente a Rodrigo. Todos los guaraníes celebran ese gesto riendo. Rodrigo de Mendoza sufre una catarsis llorando y riendo, sacando todas las emociones juntas como un torrente de agua que rompe un muro, el muro de su corazón… Una magnifica y magistral interpretación de Robert de Niro. 

El perdón

Esta conmovedora escena, nos muestra la generosidad de los guaraníes y la lección de humildad que recibe Rodrigo de Mendoza. Generosidad y humildad es la clave.

Esta escena es una alegoría del perdón. El perdón es algo sanador y no llega hasta que no nos perdonamos a nosotros mismos. Se perdona mientras se ama y se ama perdonando, y si estás lleno de amor no necesitas ni perdonar ni ser perdonado. Cuando somos tolerantes con nosotros mismos, lo somos con los demás. Cuando aprendemos a perdonarnos, sabemos perdonar a los demás. Cuando dejamos de enjuiciarnos, dejamos de enjuiciar a los demás. Una vez oí a alguien decir que el amor que no damos en nuestra vida es todo el dolor que acarreamos a lo largo de ella. 

 Las preguntas que se nos plantean son:

¿Cuántos lastres acarreamos en nuestras vidas? 
¿Estamos preparados para aprender las lecciones de humildad que nos ofrece la vida?
¿Poseemos la suficiente humildad para perdonarnos a nosotros mismos y a los demás? 

Para terminar os pongo una de las bandas sonoras más impresionantes del cine, la de la película “La misión” de Ennio Morricone.

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