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jueves, 5 de diciembre de 2013

El Arcano número 7

El número 7 representa la manifestación de una vibración, y se asocia a una estructura organizada y perfecta. El Carro es una imagen que representa una gran actividad, es una de las cartas más activas de los Arcanos Mayores. Una vibración siempre esta activa aunque no seamos conscientes de ella. Según El Kybalion, el tercer Gran Principio Hermético, es el Principio de la Vibración: "Nada reposa; todo se mueve; todo vibra". El Carro está preparado para su acción en la materia a través de su vibración. 


Ejemplos de la manifestación del 7 podemos verlo en los 7 días de la semana, Los 7 colores del arco iris, las 7 notas musicales, los 7 planetas clásicos, los 7 chacras del cuerpo, los 7 pasos del proceso alquímico, los 7 días en los que Dios creó el mundo. Todas estas manifestaciones, nos muestran al 7 como organizador de vibraciones y ciclos. 

Esta carta se suele asociar con el éxito, porque se considera que representa el triunfo del Ser superior o espíritu (3) sobre la materia (4) (3+4=7). Representa al carro solar que nos muestra a un rey en toda su gloria. El personaje se encuentra enmarcado por una tela estrellada. Es el triunfo de la luz.

  
La tela estrellada de la parte superior de El Carro, se relaciona con el velo desplegado de la carta de La Papisa, el velo en esta carta ahora está levantado. La vibración de El Carro nos da la clave del misterio de La Papisa. El velo cubierto de estrellas de El Carro, tiene cierto paralelismo con el Arcano de La Estrella, que también posee estrellas en la parte superior de la carta. La Estrella y El Carro es una de las parejas de los Arcanos Mayores, que corresponden a los números 7 y 17.

El personaje de El Carro lleva en su mano derecha un cetro, símbolo de su poder creativo. Viste una armadura con dos máscaras, una en cada hombro. Las máscaras son las subpersonalidades con las que actuamos en el mundo, y que ocultan nuestra verdadera identidad. La palabra persona viene del griego προσωπον = prospora = máscara. Estas mascaras representan el dominio sobre nuestras subpersonalidades egoicas, y sobre nuestros estados emocionales. 

El Carro no lleva riendas, y en el podemos ver a dos caballos que tiran cada uno hacia un lado, pero todas las miradas de los personajes parecen dirigirse hacia la derecha, la parte intuitiva. La razón ha dado el poder que le corresponde a la intuición. A través de la intuición nos conectamos con nuestro Ser, y este nos indica el camino que tenemos que seguir. Al personaje no le hacen falta las riendas para dirigir su vida, el poder de la intención es el que le guía. Para vencer no hay que forzar las situaciones, hay que dejar que la situación fluya, y al actuar correctamente en armonía con nuestro Ser superior, somos guiados hacia lo que necesitamos en cada momento. 

Esas direcciones opuestas que tienen los caballos, tienen un significado muy revelador, pues representan la dualidad que todos tenemos en nuestro interior, también representan las dos polaridades: la masculina y la femenina, la razón y la intuición. Cuando somos capaces de unir los dos hemisferios del cerebro, el derecho y el izquierdo, surge una intuición muy potente que nos conecta con el corazón, que es el chacra central de nuestro cuerpo. El chacra del corazón es el que hace la unión de los 3 chacras inferiores y los 3 chacras superiores. En El carro podemos ver este chacra representado en el medio de los dos caballos en forma de lagrima de color verde (el color verde es el color del Chacra Corazón). Si somos capaces de centrar toda la fuerza de nuestra vibración humana en el chacra del corazón, nuestro vehículo físico se convertirá en un vehículo de la Luz, que logrará manifestar de manera triunfante el poder de nuestro Ser superior.

Para ello deberá controlar el ego, que muy a menudo nos engaña para lograr sus victorias terrenales. La conciencia del ego está programada a través de las energías de los planetas. Las energías de los planetas que influyen en nuestra conciencia individual son: el Sol, Saturno, Venus, Marte, Júpiter, Mercurio, y la Luna. Los planetas espirituales (Urano, Neptuno y Plutón) nos suelen influir más en los procesos de cambio y transformación.

El proceso alquímico de la transformación de la materia, se produce en 7 pasos. A través de esos 7 pasos nos liberamos de toda impureza para alcanzar la Luz de nuestro Ser superior.

Este proceso se revela en la obra de Willian Blake: “El Gran Dragón rojo y la mujer vestida de Sol.”

“…Y contemplad al Gran Dragón Rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y siete coronas sobre sus sienes. Y su cola barrió la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra...”

Las siete cabezas del Dragón representan los 7 pecados capitales: la soberbia se relaciona con el Sol, la avaricia a Saturno, lujuria a Venus, la ira Marte, la gula Júpiter, la envidia a Mercurio, y la pereza a la Luna. La transformación de estas impurezas se promueve a través de las siete virtudes cardinales: la humildad, la generosidad, la castidad, la paciencia, la templanza, la caridad, y la diligencia.

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